
En una línea de templado o doblado, el horno es el lugar donde se determina si se obtendrá un producto de calidad o no. Si el sensor de temperatura falla, muestra valores erróneos o tiene una precisión deficiente, la calefacción no será uniforme. Esto puede causar ondulaciones en la superficie del vidrio, deformaciones en los bordes, o, lo peor de todo, grietas debido a las tensiones térmicas, que solo se detectan después del corte. El sistema de control solo puede gestionar lo que puede medir, y eso de manera consistente.
Lo que realmente importa desde el punto de vista técnico Construimos nuestros sensores de temperatura para hornos de vidrio con una cubierta de cuarzo, ya que este material permite soportar cambios bruscos de temperatura y mantiene estable la emisividad durante procesos de calentamiento y enfriamiento rápidos. El elemento sensor se encuentra cerca de la superficie del vidrio, de modo que el controlador puede conocer la temperatura real del proceso, y no solo la temperatura del calentador.
El rango de operación es de 300–750°C. La respuesta del sensor es inferior a 1,5 segundos en aire estático, y aún más rápida en condiciones de convección forzada. La calibración es precisa, y la salida del sensor es lineal, lo que permite obtener datos fiables para el controlador PLC. Para instalaciones ya existentes, las dimensiones de montaje y los conectores coinciden con los estándares de los hornos comunes. Los cables utilizados son adecuados para operar en altas temperaturas.
Por qué esto es importante en la línea de producción En el proceso de templado, un campo térmico uniforme es clave para evitar deformaciones en el vidrio y garantizar una calidad óptima. Un sensor estable y con respuesta rápida permite mantener el horno dentro de los parámetros adecuados, evitando puntos calientes en el vidrio.
En el proceso de doblado, la variabilidad en los ciclos de producción disminuye. Los moldes funcionan mejor cuando la temperatura del horno no varía tanto. En los procesos de precalentamiento para laminación y sellado secundario, esta misma disciplina reduce el tiempo de calentamiento y el consumo energético, además de evitar que las capas poliméricas se sobrecalienten.
Detalles prácticos Estos sensores son resistentes, pero no están exentos de afectaciones externas. Es importante orientar correctamente el sensor: hay que evitar que su extremo esté expuesto a los calentadores radiantes ni a chorros de aire directos, ya que esto podría causar lecturas erróneas.
Es necesario mantener el extremo del sensor limpio. El polvo y los residuos podem alterar la emisividad del sensor. La calibración puede verse afectada con el tiempo; se pueden esperar errores de entre 1–2°C después de 6,000–8,000 horas, dependiendo de las condiciones ambientales del horno. Se recomienda realizar revisiones periódicas en comparación con un estándar conocido.
Si su horno funciona a altas velocidades, asegúrese de que el material de la cubierta del sensor y los cables sean adecuados para tales condiciones.