
¿Por qué deberías dejar de usar esas viejas lámparas de calentamiento para baños?
Todos hemos estado en esa situación: sales de una ducha caliente y, en cuanto pisas el suelo, comenzas a temblar de frío. La mayoría de nosotros recurremos a esas lámparas de halógeno para solucionar este problema, pero tienen la mala costumbre de dejar de funcionar justo cuando más se necesitan.
El problema es que los baños están siempre húmedos; el vapor se acumula por todas partes. En esas lámparas baratas, la humedad penetra en su carcasa, provoca cortocircuitos o daña los tubos de cuarzo, causando que estas se rompan al instante. Es una forma segura de que la lámpara deje de funcionar.
Por eso, cada vez más personas optan por calentadores infrarrojos con clasificación IP alta.
¿Qué significa la clasificación IP?
Si no te interesan los aspectos técnicos, la clasificación IP simplemente indica qué tan bien un dispositivo puede protegerse del polvo y del agua. Cuando ves IPX4 o IPX5, significa que el calentador está diseñado para resistir salpicaduras y vapor intenso.
Pero lo verdaderamente importante es cómo calienta el calentador. Los calentadores normales solo distribuyen aire caliente. Pero en cuanto enciendes el ventilador, ese calor desaparece. Los calentadores infrarrojos son diferentes: emiten calor directamente sobre tu piel. Es como estar bajo el sol. Se trata de un calor cálido e inmediato, que no desaparece con el aire.
Cómo funcionan realmente
Para proteger los componentes electrónicos, estos calentadores utilizan juntas de silicona y conexiones selladas para evitar que entre agua. El elemento calefactor está detrás de un trozo de vidrio templado.
Es una solución ideal: el vidrio protege las partes sensibles del calentador y evita que te quemes accidentalmente. Para quienes los instalan, esto significa menos problemas y menos llamadas de mantenimiento.
Algunas cosas a tener en cuenta
Antes de comprar uno, hay algo importante que considerar: estos calentadores consumen mucha energía. No puedes simplemente reemplazar una bombilla por uno de estos calentadores. Si conectas un calentador de alto consumo a un circuito eléctrico antiguo y débil, existe el riesgo de que los cables se sobrecalienten. Revisa primero el calibre de los cables.
Tampoco exageres con la potencia del calentador. Si colocas un calentador muy potente en un cuarto de ducha pequeño, pronto se convertirá en una sauna. Debes elegir la potencia adecuada según el tamaño de la habitación, para que sea cómodo y no sofocante.